"Anatomía de mi PLE"

A partir de la lectura de la bibliografía de esta clase (Castañeda, L. y Adell, J. (Eds.). (2013). Entornos Personales de Aprendizaje: claves para el ecosistema educativo en red. Alcoy: Marfil), llegué a la conclusión de que un Entorno Personal de Aprendizaje es una especie de huella digital del aprendizaje digital (valga el juego de palabras). Por eso, lo presenté como un camino con un puente cuyo fin no es claro, pero sí brillante e invitador. Además, al pensar en la "anatomía de mi PLE", es decir, al reflexionar acerca de cómo aprendo y cuáles son los objetos (virtuales y reales) que me rodean en ese trayecto, no pude dejar de lado el mate. (Sepan disculpar el atrevimiento, pero no puedo sentarme a estudiar o escribir sin un buen amargo a mi lado.) Por otra parte, hay varios de esos objetos que se repiten en las diferentes etapas. Y esto es así, en primer lugar, porque considero (al menos en mí) que esas etapas de aprendizaje (leer, hacer, compartir), por lo general, no son sucesivas sino recursivas: uno lee, empieza a producir, revisa lo leído, vuelve a escribir, consulta una nueva fuente, y así se va armando el producto, de ese modo cíclico y aparentemente desorganizado. Y en segundo lugar, los objetos virtuales se repiten porque en la web muchas veces las fuentes de la información son también los sitios en los que uno publica su propia producción. Por ejemplo, aprendemos de un documento que nos envía un colega en un drive, pero a la vez iniciamos un drive para compartirlo con los colegas o con los alumnos, para que la información circule y resulte útil a los demás. Una última consideración: me gustó pensar en mi PLE como un libro, con esas páginas que van y vienen. Quizá mi amor por la literatura hace que todo lo vea "color de libro".

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